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LOS ESPAÑOLES YA SON TURISTAS


        Hace treinta años, ser español en Francia, Alemania, Suiza, y demás países de Europa central era sinónimo de mano de  obra  barata. Los tiempos cambian y ya  no es  raro  ver a un español en el extranjero en calidad de turista.    Pero todavía quedan algunos centroeuropeos duros de cabeza, bien por su escasa formación, o vete a saber, lo cierto es que hace unos años me encontraba en Düsseldorf (Alemania) con mi esposa y unos amigos pasando unas vacaciones, cuando un alemán en cierto estado de embriaguez irrumpió en la conversación que mi compañero de viaje y yo teníamos en un bar diciendo:  "¿si tu laborare en Alemaña par que non parlare alemañ?",  (es de suponer el horrible italiano del buen germano) mi compañero y yo intentamos futílmente explicarle que éramos turistas, pero eso no era creible para el godo, "¿cómo un espaniol turrista?".


A veces por nuestra falta de experiencia como viajeros también los provocamos, como ocurrió una vez teniendo yo unos 22 años, en Luxemburgo. La chica que me acompañaba pidió ir al servicio estando en la calle, como es sabido en algunos de estos  países  hay servicios públicos (previo pago), y como era costumbre española, las chicas iban al servicio de dos en dos; había que echar una moneda  para abrir la  puerta del servicio, bajo  la vigilancia de una señora de 1.85 m.  de altura y unos 95 kilos de peso.  Claro, como es de suponer la buena flamenca  no conocía las costumbres hispanas, ya que las dos chicas entrarían con una sóla moneda, estafando por consiguiente un servicio, la mastodonte que vigilaba no podía aceptar que dos hispanas de 1.60 con tacones y no más de 50 kilos le estafaran un pago. Mi compañero de viaje y yo esperábamos fuera, de repente  rompieron  unos gritos femeninos fundidos con graznidos de mastodonte, corrimos al ver a la señora liada a tortazos con las dos chicas, es de imaginar e poderío de la  galogermana  que con un solo  guantazo las sentaba a las dos.

  Este tipo de experiencias ya por fin no se repiten, ya los españoles vamos sabiendo viajar, y más aún,  hasta aprendemos idiomas, antes  nos  limitabamos a  hablar  "angloñol", "alemañol",  "francoñol" ("angloñol"  dícese a la "aleación" de inglés y español hecha  por  un español  al intentar hablar inglés sin  tener idea).    Ahora ya podemos comunicarnos con cierta fluidez  en un  correcto  inglés o francés. Ya los españoles nos estamos convirtiendo en pobladores del globo sin complejos ni ataduras, ya difícilmente vemos a un español con la paellera y la bota de vino por las calles de Berna, París u otra ciudad, ya por fin somos...ESPAÑOLES.                                 

(J.J.Gómez, Junio 1993, Murcia, ESPAÑA)